Aumenta la escasez de alimentos en Sudán del Sur por el conflicto


Una mujer secando sorgo en Panddap, Bahr El-Ghazal, uno de los estados de Sudán del Sur con las tasas más elevadas de malnutrición

Los precios de los cereales casi se han multiplicado por cinco desde comienzos del año pasado, haciendo cada vez más difícil que la gente tenga alimentos suficientes para comer, según un nuevo informe de la Misión conjunta de evaluación de los cultivos y la seguridad alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
El déficit de cereales en 2016 supera en un 53 por ciento al del pasado año; suben los precios alimentarios y los mercados se colapsan

5 de abril de 2016, Juba – El conflicto civil y las lluvias insuficientes han reducido aún más la producción agrícola en Sudán del Sur, contribuyendo a un déficit de cereales de 381 000 toneladas -un 53 por ciento más que en 2015- y agravando la ya de por sí acusada escasez de alimentos, advirtieron hoy dos organismos de la ONU.

Los precios de los cereales casi se han multiplicado por cinco desde comienzos del año pasado, haciendo cada vez más difícil que la gente tenga alimentos suficientes para comer, según un nuevo informe de la Misión conjunta de evaluación de los cultivos y la seguridad alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

La crisis en Sudán del Sur se caracteriza por unos niveles alarmantes de hambre. Unos 5,8 millones de personas -casi la mitad de la población del país- viven en la incertidumbre sobre dónde obtendrán su próximo almuerzo, mientras que la tasa de inseguridad alimentaria grave ha alcanzado actualmente el 12 por ciento, el doble del valor registrado hace un año.

“Sudán del Sur se enfrenta a una combinación letal de conflicto, dificultades económicas y escasez de lluvias. Todo ello junto está agravando un período de escasez que, mucho nos tememos, obligará a padecer hambre a más personas y aumentará la malnutrición”, advirtió Joyce Luma, Director de país del PMA. “Este informe –añadió- deja claro que se necesita una solución pacífica al conflicto para mejorar la situación alimentaria”.

“La inseguridad alimentaria se ha extendido a zonas que antes se consideraban relativamente estables, poniendo de manifiesto el efecto acumulativo del conflicto, la recesión económica y las perturbaciones meteorológicas”, afirmó por su parte Serge Tissot, Representante de la FAO en Sudán del Sur.

Descensos localizados de la producción, mercados paralizados por la crisis

El déficit de cereales en Sudán del Sur obedece principalmente a unas precipitaciones desfavorables en zonas de los estados de Bahr el Ghazal y Equatoria, y a la interrupción de las actividades agrícolas a causa de la creciente inseguridad.

Las familias de Sudán del Sur se ven obligadas a hacer frente al incremento de los precios de los cereales, impulsados por la acusada devaluación de la moneda local y el aumento de los costes del transporte.

Las conexiones entre las zonas productoras de cereales –fundamentalmente en los estados de Equatoria y Bahr el Ghazal- y los principales mercados se han complicado enormemente debido al aumento de la inseguridad, a la proliferación de controles en las carreteras y a los desorbitados impuestos especiales con los que son gravados los transportistas comerciales en las principales rutas comerciales.

“A pesar del gran potencial para la producción agrícola -más del 90 por ciento de las tierras de Sudán del Sur son cultivables- únicamente se cultivaba un 4,5 ciento de la tierra disponible cuando el país obtuvo la independencia en 2011. Hoy en día, tras más de dos años de guerra civil, este porcentaje ha disminuido notablemente debido a la inseguridad generalizada, al deterioro de los activos agrícolas y a las limitaciones de los métodos agrícolas tradicionales”, explicó Tissot.

“Sin embargo, es posible la producción agrícola en zonas estables de los estados afectados por los conflictos, y es más importante que nunca. Las comunidades no pueden depender de los mercados o de la ayuda alimentaria y, por tanto, necesitan producir alimentos por sí mismas”, dijo. “La FAO –añadió- está trabajando con agricultores, pescadores y pastores, proporcionándoles equipos de emergencia para los medios de vida, semillas, aperos, asistencia de sanidad animal y formación”.

Reducir el déficit de alimentos

El informe formula una serie de recomendaciones de aplicación inmediata para combatir el hambre, incrementar la producción alimentaria nacional y reducir el déficit de alimentos en 2016 y el próximo año.

La mejora inmediata de la seguridad en todo el país es la necesidad más urgente. Además, los organismos como el PMA, la FAO y las organizaciones asociadas requieren acceso continuo y recursos suficientes para proporcionar alimentos específicos y ayuda para los medios de vida a las familias más vulnerables en aquellos lugares expuestos a una mayor inseguridad alimentaria, especialmente en zonas del Gran Alto Nilo y Equatoria Oriental. Cuando proceda y, para hacer frente a las perturbaciones del mercado, será necesario facilitar ayuda -como semillas o herramientas- para que las comunidades puedan producir sus propios alimentos. El acceso a alimentos ricos en micronutrientes y proteínas se podría mejorar repartiendo kits de pesca y utilizando bonos nutricionales canjeables por hortalizas, pescado y leche producidos localmente.

Otras recomendaciones del informe son: respaldar la campaña agrícola de 2016 en Sudán del Sur, garantizando el acceso a los insumos agrícolas y pesqueros; reforzar las escuelas de campo para agricultores y pastores; ampliar las campañas veterinarias que tienen como objetivo mantener la salud del ganado; y, en las zonas afectadas por el conflicto, ayudar a restablecer los medios de vida siempre que sea posible, colaborando en la preparación del suelo y el acceso a los insumos.

En 2016, la FAO y el PMA, junto a sus socios, apoyarán las actividades encaminadas a aumentar la disponibilidad de alimentos, fortalecer los medios de vida y crear resiliencia.

En el marco de los Llamamientos Humanitarios de 2016, la FAO solicitó 45 millones de dólares EEUU para proporcionar semillas, herramientas y otros insumos a 2,8 millones de personas con los que producir alimentos y mantener la salud de su ganado, y fortalecer los esfuerzos del Gobierno para mejorar la seguridad alimentaria. El actual déficit de financiación para cumplir con este objetivo es de 16,1 millones de dólares.

El PMA tiene previsto proporcionar ayuda alimentaria y apoyo nutricional especializado a unos 3 millones de personas en Sudán de Sur en 2016, pero cuenta con un déficit de financiación de 241 millones para los próximos seis meses.

•elmercuriodigital• 

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